Contratar a un Director de Ventas, Finanzas o Producción es uno de los pasos más críticos para un empresario. Es el momento en que decides profesionalizar tu empresa y dejar de ser el "hombre orquesta".
Sin embargo, el éxito de un directivo externo no depende solo de su currículum, sino de cómo lo recibes. Pasar de la "expectativa total" a la "frustración" es un error común que puede costar miles de euros y meses de tiempo perdido.
¿Cómo asegurar que este nuevo líder se convierta en tu mejor aliado? Aquí tienes la hoja de ruta estratégica.
Muchos empresarios cometen el error de decir: "Quiero que alguien me lleve la producción". Eso no es un objetivo, es un deseo. Para que un directivo rinda, necesita KPIs (indicadores clave) específicos.
Cuantitativos: "Aumentar la captación de clientes en un 20%".
Cualitativos: "Reestructurar el equipo de mandos intermedios".
Plazos: Define qué esperas a los 3, 6 y 12 meses.
No puedes pedirle a un Director Comercial que conquiste el mercado internacional con el presupuesto de una tienda de barrio.
Regla de oro: Debe existir una proporcionalidad directa entre lo que exiges y los recursos (presupuesto, personal, herramientas) que otorgas. Sin herramientas, no hay exigencia posible.
La llegada de un directivo externo suele generar incertidumbre en el equipo actual. Para evitar roces, debes:
Clarificar jerarquías: ¿Quién reporta a quién?
Delegar vs. Abdicar: Delegar es medir resultados; abdicar es desentenderse. Tú sigues siendo el dueño, pero ahora tu trabajo es supervisar indicadores, no tareas.
El "olfato" del empresario es valioso, pero insuficiente para un puesto de alta dirección. Un error en esta fase conlleva procesos interminables y rotación costosa.
Consejo: Apóyate en consultores expertos que evalúen no solo la técnica, sino el encaje humano con la cultura de tu empresa.
Un directivo con experiencia tiene mucho que enseñarte. La relación no debe ser unidireccional.
Reuniones de seguimiento: Establece un calendario fijo (semanal o quincenal) para analizar desviaciones y, sobre todo, para que el nuevo fichaje entienda la idiosincrasia de tus clientes y productos.
Si contratas a un experto para luego decirle cómo tiene que hacer cada detalle, tienes un problema.
El riesgo: Un directivo microgestionado pierde la autoridad frente al equipo y acaba convirtiéndose en "el chico de los recados".
El resultado: El talento real abandonará la empresa en menos de un año si no siente que tiene autonomía.
El secreto está en la transparencia previa. Antes de contratar, discute los objetivos y los recursos disponibles. Si el candidato aporta su visión desde la entrevista, estarás construyendo un compromiso real, no solo un contrato laboral.
En Iberdac, entendemos que la selección de directivos es una pieza clave de la consultoría. No solo buscamos el perfil, nos responsabilizamos de que aporte el valor diferencial que tu empresa necesita.
Anticípate a los cambios y potencia el valor añadido que te ofrece un proyecto de consultoría. Puedes ponerte en contacto con nosotros y atenderemos encantados tu caso particular.
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