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 Cuando la red de distribución se encoge:

cómo leer las señales  

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Cuando la red de distribución se encoge: cómo leer las señales

Es muy común vender a través de una red de distribución comercial: empresas que adquieren los productos del fabricante y los venden a clientes finales o a distribuidores minoristas....

Para un análisis comercial riguroso, conviene distinguir entre el cliente final, que es la persona que usará el producto y para quien se ha diseñado, y el canal de distribución que hace posible que ese cliente lo conozca y lo compre.

El fabricante puede caer en la tentación de confundir el canal con el cliente. Al fin y al cabo, es el canal quien compra el producto, quien explica las tendencias del mercado, quien recibe las novedades, quien traslada las reclamaciones y sobre quien inciden las acciones comerciales. Aunque Internet ha facilitado la desintermediación en algunos sectores, las empresas distribuidoras siguen aportando valor y son un elemento necesario para el funcionamiento de la economía.

En este contexto, un indicador clave es la evolución anual del número de distribuidores activos. El responsable comercial debe seguir esta cifra con atención, porque no solo refleja la evolución de la cartera de clientes, sino que revela tendencias que están ocurriendo en el propio mercado de los distribuidores.

Cuando un distribuidor deja de comprar, o sus compras caen de forma significativa, las causas pueden ser de dos tipos muy distintos: que haya trasladado sus compras a la competencia o haya abandonado el sector, o bien que haya cesado su actividad por jubilación, por dificultades económicas o por cualquier otro motivo.

Conocer cuál de las dos causas explica la baja es fundamental, porque las implicaciones y la respuesta que debe dar la empresa son radicalmente diferentes.

Si la pérdida de distribuidores se debe a la acción de la competencia —ya sea por una oferta de producto superior, condiciones más competitivas o mejor servicio—, el departamento comercial debe reaccionar con rapidez. Es un reto, pero es el reto habitual de la economía de mercado: identificar la ventaja del competidor y responder.

Si, en cambio, la reducción se debe a jubilaciones sin relevo, cierres de negocio o abandono del mercado tradicional, la situación puede ser mucho más grave. Estos síntomas pueden indicar que el número de consumidores finales está disminuyendo, que están comprando por un canal nuevo (¿Internet?), o que el producto ha dejado de ser relevante para sus necesidades. En todos estos casos, los distribuidores que atienden ese mercado sufren antes que el fabricante.

 No todos los distribuidores perdidos valen lo mismo   

Antes de analizar las causas, conviene calibrar el impacto. Perder diez distribuidores pequeños en un mercado saturado no es lo mismo que perder dos distribuidores que cubren zonas sin alternativa o que concentran una parte significativa de la facturación. Un análisis riguroso debe segmentar las bajas por volumen de compra, por zona geográfica y por el segmento de mercado que atendían. Solo así es posible priorizar dónde actuar y con qué urgencia.  

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Detectar el problema antes de que sea irreversible  

En la mayoría de los casos, la ruptura con un distribuidor no ocurre de golpe. Hay señales previas: una caída progresiva en el volumen de pedidos, un alargamiento en los plazos de pago, menor participación en ferias o formaciones, un cambio en las personas de contacto.

Un sistema de seguimiento que registre y alerte sobre estos patrones permite actuar antes de que la relación se rompa definitivamente. Herramientas como el CRM o el análisis de series temporales de ventas por cliente no son un lujo: son la diferencia entre gestionar el problema y lamentarlo. Pueden construirse con facilidad herramientas informáticas que identifiquen patrones de comportamiento que alertan este tipo de situaciones.  

 El relevo generacional: un riesgo sistémico invisible  

En muchos sectores, la principal causa de desaparición de distribuidores no es la competencia ni la crisis económica, sino algo mucho más silencioso: la jubilación del titular sin que nadie tome el relevo. Ferreterías, almacenes de materiales, distribuidores de alimentación o de recambios llevan décadas en manos de la misma familia o del mismo propietario. Cuando este se jubila, el negocio sencillamente cierra.

Este fenómeno no es puntual. En sectores con una red de distribución envejecida, es una tendencia de fondo que erosiona la base de clientes del fabricante año tras año, de forma gradual y casi imperceptible. No aparece en ninguna alerta del CRM, no genera ninguna reclamación y no tiene un competidor identificable al que culpar. Por eso es especialmente peligroso.

La causa última de este tipo de cierres es la falta de rentabilidad. Un negocio rentable siempre encuentra comprador. Y la falta de rentabilidad puede explicarse por cambio importantes en el canal de distribución o en el mercado.

En cualquier caso, el primer paso es reconocer que la pérdida de un distribuidor por jubilación no es un hecho aislado, sino una señal que merece análisis. Si se repite con frecuencia, el fabricante no está ante un problema comercial: está ante un problema estratégico.

Por eso, cuando un distribuidor desaparece, la primera pregunta no debería ser "¿cómo lo recuperamos?", sino "¿por qué se ha ido?" La respuesta a esa pregunta vale mucho más que el distribuidor en sí.

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Lo que los números no explican solos  

El análisis de distribuidores perdidos es, en el fondo, un ejercicio de escucha. Los datos muestran cuántos se han ido y cuánto facturaban; la inteligencia comercial explica por qué. Y es en ese "por qué" donde reside la diferencia entre una empresa que reacciona y una que anticipa.

Para una pyme, los recursos para hacer este seguimiento son limitados. Pero precisamente por eso importa más hacerlo bien: un error de diagnóstico —confundir un problema estructural con una baja puntual, o viceversa— puede llevar a invertir en acciones comerciales que no atacan la causa real del problema.

Puede ser interesante acudir a un experto, para identificar qué distribuidores están en riesgo, segmentar las bajas por impacto real y ayudar a distinguir los problemas que tienen solución comercial de los que requieren una revisión estratégica más profunda. Porque no todas las pérdidas se recuperan de la misma manera, y no todas merecen el mismo esfuerzo.

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Creado por: Jordi Gavaldà
Jordi Gavaldà
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Topics: Organización, Estrategia empresarial, Relevo generacional

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