Cuando una empresa ya tiene equipo, procesos y decisiones relevantes en juego, el coste de una consultoría no es el presupuesto: es el coste de seguir con fugas de margen, decisiones bloqueadas y falta de control.
La pregunta “¿cuánto cuesta?” es lógica. Pero si tu empresa tiene decisiones relevantes encima de la mesa, lo que realmente importa es:
- Qué cambia (margen, caja, ejecución, organización)
- Cómo se implanta (no solo “recomendaciones”)
- Cómo se mide (KPIs y seguimiento)
En Iberdac, la consultoría se plantea como una transformación con método: analizar la situación, poner la casa en orden, crecer con el negocio y ser libre de elegir (por ejemplo, crecer, reforzar finanzas, construir equipo o preparar una venta).
Qué determina el coste de una consultoría empresarial
1) Alcance: qué áreas entran
Una consultoría puede atacar uno o varios frentes, por ejemplo:
- Estrategia y modelo de negocio
- Organización y toma de decisiones
- Control de gestión y reporting
- Operaciones (capacidad, tiempos, calidad)
- Clientes/ventas (pipeline, márgenes por canal/cliente)
- Finanzas (caja, estructura de costes, rentabilidad)
Cuantas más áreas estén conectadas entre sí (y lo suelen estar), más importante es que el proyecto sea integral y por etapas.
2) Profundidad del análisis (diagnóstico de verdad)
Un buen proyecto empieza con un análisis profundo antes de proponer soluciones.
Ese diagnóstico debe distinguir síntomas (“hay estrés”, “no llegamos”) de causas (“no hay sistema de gestión”, “decisiones bloqueadas”, “márgenes sin control”).
3) Implantación: dónde se separa la consultoría que “sirve” de la que “no pasa”
Aquí está la diferencia. Iberdac describe su enfoque como un modelo de inmersión y acompañamiento: diagnóstico + implementación real dentro de la empresa, asegurando valor práctico en el día a día.
Si no hay implantación (rutinas, responsables, documentación, seguimiento), lo más habitual es que el proyecto se quede en un informe… y el coste real sea el de una oportunidad perdida.
4) Capacidad de cambio del equipo (y cómo se gestiona)
La metodología Iberdac insiste en que el éxito no se consigue sin conocer a las personas, implicar al equipo y evitar turbulencias innecesarias; el cambio debe ser perdurable y formar parte de la cultura y rutina.
5) Duración y cadencia de seguimiento
Las fases típicas de un proyecto profesional incluyen: diagnóstico (análisis) → planificación → desarrollo/implementación/supervisión → evaluación y cierre → seguimiento y control.
Esto influye directamente en el coste… y en los resultados.
Cómo comparar presupuestos sin equivocarte
Compara estas 6 piezas:
- Qué objetivo persigue (margen, caja, organización, crecimiento, etc.)
- Qué entregables incluye (por semana/mes)
- Qué se implanta sí o sí (rutinas, KPIs, procesos, roles…)
- Cómo se involucra el equipo (mandos, responsables, comunicación)
- Cómo se mide el avance (cuadro de mando + revisiones)
- Qué pasa después (cierre y seguimiento para que no vuelva el problema)
Cómo medir el ROI de una consultoría (método simple y útil)
El ROI no se mide con “sensaciones”. Se mide con 3 palancas:
- Margen (pricing, mix, productividad, costes ocultos)
- Caja (cobros/pagos, inventario, planificación)
- Ejecución (tiempos, incidencias, trabajo, coordinación)
Define 1–2 KPIs por palanca y revisa semanal/mensual. La propia fase de seguimiento y control (indicadores, revisión periódica, informes y propuestas de mejora) está descrita como parte del proceso para evitar recaídas.
Qué exigir antes de contratar una consultoría
- Acompañamiento durante todo el proceso: que no sea “diagnóstico y adiós”, sino que haya implicación en la implantación y en el seguimiento.
- Orientación a resultados: foco explícito en lograr el éxito del negocio, con objetivos claros y revisión del avance.
- Soluciones prácticas, realistas y adaptadas: “traje a medida”, no copiar/pegar; cada organización tiene ritmos, personas y contexto distintos.
- Un método contrastado por etapas: analizar, planificar, implementar, evaluar y hacer seguimiento con control.
- Un consultor que actúe como “entrenador personal”: experiencia en transformación y capacidad de acompañar en situaciones complejas y cambiantes.
- Documentación y “negro sobre blanco”: que lo acordado se convierta en sistema (procedimientos, responsables, rutinas), no en buenas intenciones
Si estás valorando una consultoría, pide una primera sesión de análisis para entender qué palancas mover primero, con qué ritmo y cómo medir resultados desde el inicio.
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